LA CONSPIRACION DE BERLIN...

POR: JAIME DE LA GRACIA
Delagracia@aol.com

La conspiración de Berlín
te cuento
aunque no venga a cuento 
pero quiero que lo sepas 
que tu risa es la unica pistola
que tengo
para amenazar el mundo  

en los extramuros 
aparecieron papeles con 
mi cara donde dicen que me  
buscan 
me acusan de tráfico y porte 
ilegal de armas 
el gobierno sabe que ando 
armado y sublevado  
le fueron con la noticia 
que yo hice de tu risa 
una pistola 


EL DIA QUE ME QUIERAS
POR: JAIME DE LA GRACIA

Mascaba su último silencio.  Su último bocado de silencio. El silencio  / no lo podía evitar / le sabía a coco rancio, a pesar de sus matíces grises y de toda la fuerza de su gama espectral le parecía estar comiendo coco rancio El hombre que pelea en la calle salta por la ventana y el policía pita su pito de pitar dia rio la confusión del tránsito.  En alguna oca sión había leído en una revista que la ciudad era un sueño urbano de Dios  / prefiero que sea una gran célula viva / así tendrá ocasión de pudrirse y descomponerse en el infierno. 

Ahora que no tengo ningún respeto por el lector y que escupo en su cara.  Ahora que la veo a Ella como lo que era.  Una falsificación más de la cultura occidental.  Sólo ahora  / aún no es tarde / comprendo que Ella estaba muerta de la cintura para abajo y fué esta la verdadera razón por la que decidí dividirla en dos mitades La mitad que correspondía del ombligo hacia abajo la tiré por la ventana a la calle. 

La otra mitad  / del ombligo hacía arriba / lo único que estaba vivo en Ella lo guardé conmigo. 

La parte muerta se la disputaron los perros y vi cuando uno de ellos atacó y mordió a un Escobita que trató de quitársela para subirla al camión de la basura Todos sus vacíos habitados de silencio dejaron un rastro caliente en mi memoria.

La parte que dejé conmigo ocupó todo mi tiempo en el penoso esfuerzo por educarla.  La sacaba a pasear todas las tardes por las calles más concurridas y en donde podía saludar a sus antiguos conocidos.  Gasté una suma considerable de dinero para que aprendiera correctamente en una academia de baile el pasito  Tun-Tun. 

Amarla significaba tomar prestado las otras partes vivas que me quedaron de otras mujeres cuyas mitades muertas   tambíen había arrojado a los perros. 

Cada una de estas mitades tenía su encanto.  Por ejemplo:  Asunción era sensual y locuaz   además le encantaba que le dijera vulgaridades en la cama.  Martha  / feminista /  me divertía.  Todo lo veía  através de su razón sin entusiasmo y copulaba poseída de un rigor académico.  Cada beso cada movimiento obedecía a una consigna. 

Pero Ella sólo toleraba estas mitades únicamente durante el acto sexual. 

Era la forma posible que le quedaba para satisfacer mi deseo y saberme encadenado a su destino Se moría por donde le daba la gana en mis sueños en mi imaginación.

Logró arrancar de mí una primera y única muestra de cariño.  Me conmovió su constancia de una muerte digna y quise ayudarla en su propósito de morirse por mí y por todo lo que soy para Ella.

Comencé dejando como al azar y en los lugares más visibles los dulces y helados que sabía le gustaban.  De coco  de vainilla cargados de chocolate   tuti-fruti  taquitos.  Todas estas golosinas estaban sabiamente cargadas de venenos que le garantizaban una muerte rápida y sin agonía el cianuro el propanol la estrignina.

Ahora mi gozo de saberla muerta sólo está empañado por un solo detalle de mal gusto.  Su muerte. Eligió la forma más vulgar de morirse.  La más ordinaria y común que puede asumir la muerte en nuestro siglo.  Morirse por el peso de tener que soportarse a sí misma. 

Pero la verdad es que no me importa su muerte y espero para mi satisfacción que antes de morirse entendiese definitivamente que nunca fuí adicto a Ella. 

Quito / 91 Berlín / 94 


La nieve de París
POR: JAIME DE LA GRACIA 

sucede siempre es un desierto desocupado lo que se extiende un abandono abandonado al abandono una gran casa sin pared con todas las puertas y ventanas cerradas selladas / sol brillante / corrió la cortina y se asomó a la ventana del hotel y la vio escribiendo su nombre en la nieve y lo aprendió con la memoria de aprender esas cosas del deseo que le despertó su trasero jugoso de francesa que camina por la Rue Ernestine a esa hora de la mañana blanca haciendo zig zag entre los carros quietos dormidos en la calzada indiferentes al trajín de los obreros ateridos que retiran del cemento la nieve gruesa animal espeso con uñas de gato que se descongela tirado / en el andén / y su risa dejó huellas blancas en el aíre seco y desde entonces es que ese olor a pescado que sube desde tu entrepierna no me abandona más tarde ya de tardita cuando vea tu burra pastando en la puerta de tu casa y a los muchachos del barrio hablándole a través de una moneda de cobre en sus orejas rondándola por la cola sonsacándola y con su complacencia les dirá que sí con un sobreentendido y es entonces cuando regresa ese tu olor a pescado / muerto que boquea / para ese entonces espero que los molinos de viento esten de pie desafiándo a los incrédulos y mostrándole el camino a los viajeros que vengan del norte y vayan de paso por el sur a calmar la sed de lo que pudo ser pero que no fué  por el querer del medio ambiente o  / porque no le dio la gana /  . pensando en tí y en la reina de Inglaterra sentado en una banca de palo del Hasenheide park en un día con el color del verano cae polen sobre la tierra / el verde se hace geometría en millones de hojas / es verano      no hay sol canto de pájaros fritos en margarina zig zig de mariposas crucificadas por el viento que viene de rozar levemente la piedra antiguo sostén de la casa el sol es una gota fría  / oculta / detrás de una nube de alambre de púas     / que se óxida bajo las lluvias ácidas / la mujer saca su hermoso cuello de lagarto fue bella   ya no   la gastaron los excesos pero su deseo sigue intacto moscas verdes, amarillas amarizando y tú no estás aquí     zumbando la luz entra como cuchillo por un claro de cielo y apuñala la tarde.


Las formas del ángel
POR: JAIME DE LA GRACIA

La mosca
lo que zumba es tu amor en mi oido? 
te vi andando por las calles de invierno 
con zapatos de verano 
condenado por lo hábitos a regresar 
a la primera imágen al primer aprendizaje
volvemos a lo mismo 
nos repetimos impunemente 
te vi andando por las calles de invierno 
con zapatos de verano 
develando encrucijadas 
pintando de rojo lo que hay que pintar de rojo 
dibujando en el aíre de ceniza 
peces de pau Brasil 
y pájaros de barro de flores de María 
está cerca el invierno de las moscas 
afuera el viento, de nuevo vacilando los árboles
afuera el amor, fracturado por tus planes de futuro
se desangra en la calzada 
afuera la mosca 
lo que zumba
 es tu amor en mi oido? 

Berlín / París / 93/ 94 Poemas tomados de Abrepalabra,  Berlín /1994 y de Esta Primavera es Poco Seria , Berlín / 1998 ambos editados por: Flor y Piedra Editorial.